HISTORIAS DE LA PRIMERA ESTRELLA

En épocas de mundial, las cuatro estrellas del escudo de Uruguay siempre despiertan polémica y viejas rivalidades. Pero sin entrar en ese tema, vale rescatar algunas historias de aquella primera conquista de 1924, y sobre todo la curiosa historia de Pedro Vallana, y su vínculo con el Uruguay.

Por Gustavo Castiñeira

No hay duda de que la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de París, 1924, fue la primera de las grandes conquistas de nuestro fútbol. Incluso hay quienes la ponen por encima de Maracaná.

A fines de 1922 ocurre el episodio conocido como el “Cisma del fútbol uruguayo”. En Argentina el fútbol se había dividido y se creó una nueva Asociación, paralela a la oficial, con River Plate como uno de los principales animadores. Aquí Peñarol y Central quisieron jugar amistosos contra clubes de la nueva Asociación, llamada Asociación Amateurs Argentina, pero la AUF no lo permitía. Peñarol y Central siguieron con su idea de jugar los amistosos igual. Entonces el Concejo Superior de la Asociación resolvió notificar a Peñarol y Central que de proseguir con los planes, serían desafiliados. Así es que nuestro deporte principal queda dividido en dos bandos: Nacional y unos equipos fieles a la AUF por un lado, Peñarol, Central y otros fundando la Federación Uruguaya de Fútbol por el otro.

La Asociación debía mostrarse fuerte y que seguía siendo la que regentaba el fútbol “Oficial”, por lo que se preocupa en organizar la Copa América de 1923 y de afiliarse a la FIFA. Ya en 1923 se crea el Comité Olímpico Uruguayo, y esta institución no quería que fuéramos a jugar al fútbol en los futuros Juegos Olímpicos porque no había una representación de todos los clubes. Los cracks de Peñarol, José Piendibene por ejemplo, quedaban afuera si el equipo era solamente integrado por jugadores de la AUF.

En aquel 1923 la selección, con jugadores solamente de la AUF, gana la Copa América, y logran el derecho de reclamarle al Dr. Atilio Narancio que cumpla su promesa: llevarlos a los JJOO. A fines de ese año se manda al Sr. Casto Martínez Laguarda a Europa, a realizar contactos para lograr conseguir rivales en el viejo continente con el fin de realizar una gira y luego ya quedar en Francia para los Juegos Olímpicos. Logrados los contactos, la AUF tiene una reunión donde, entre otras cosas, confirma al Comité Olímpico Uruguayo que no integrará jugadores de la Federación.

Se le pidió una ayuda al Estado para solventar el viaje de los jugadores pero no prosperó. El dirigente Numa Pesquera ayudó económicamente y junto con la hipoteca de la casa del Dr. Atilio Narancio se pudo costear la travesía. Viajaron en el vapor “Desirade”, en tercera clase, en un barco que era de los más baratos que hacían el viaje hasta el viejo continente. Partieron el 16 de marzo, un domingo nublado. El viaje fue largo, pero los jugadores siempre se mostraron de buen ánimo. El arquero Andrés Mazali, que además era atleta y basquetbolista, era el encargado de realizar los entrenamientos para mantener el estado físico del plantel. Esto decía en un informe a la AUF el delegado Asdrúbal Casas: “Los jugadores se encuentran contentos y entusiastas, habiendo observado, sin excepción, conducta ejemplar. Se entrena todo los días bajo la dirección de Andrés Mazali. Los dividió en dos grupos. Unos entrenan de mañana temprano; otros en la tarde. Fui recibido en Río de Janeiro por el secretario de la CBD, quien aceptó en principio, jugar la Copa Río Branco, de regreso de Europa”.

Selección uruguaya con el Athletic de Bilbao.

Luego de 21 días, el 7 de abril llegan a Vigo. Es el primer equipo sudamericano en llegar a jugar al fútbol en Europa. Toda la ciudad los esperó en el puerto. Los acompañaron al hotel, y tuvieron que salir a los balcones nuestros jugadores a saludar a la multitud. Los Celestes dejarán un gran recuerdo en su paso por esa ciudad. Tan así que vale la pena esta historia: dos equipos, el Fortuna y el Vigo, se fusionaron y crearon el famoso Celta de Vigo. El nuevo club adoptó la camiseta roja de titular y la celeste como alternativa. De rojo jugaron contra los nuestros. Pero luego de enfrentar a los uruguayos en amistosos y de ver su fútbol pasear por la ciudad, quedaron tan maravillados que decidieron que la camiseta titular fuera la celeste, que aún hoy es el color oficial del Celta de Vigo.

El 10 de abril, a las 4 de la tarde, será el día del debut Celeste en la gira. Ahí Europa conocerá el fútbol rioplatense. Enfrentan al Real Celta, y le ganan 3 a 0. El fútbol Celeste fue tan excelso, que en el diario El Faro de Vigo, se leyó una frase premonitoria: “Por los campos de Coya pasó ayer una ráfaga olímpica”. José Nasazzi jugó por detrás de la línea defensiva según la prensa de Vigo. Ese día para muchos nació el Líbero en la historia el fútbol mundial.

El 13 de abril, bajo mucha lluvia, se juega la revancha y los nuestros vuelven a ganar, esta vez 4 a 1. Según cuenta Ricardo Lombardo en su libro “Donde se cuentan proezas”, el martes 15 se van en ferrocarril, con pasaje de segunda clase, rumbo a Bilbao. Viaje largo e incómodo para los nuestros. Venían partidos contra el Athletic de Bilbao, gran exponente del rudo fútbol español. El 20 de abril se le gana 2 a 1. Al otro día es la revancha. El equipo local se refuerza con Pedro Vallana. Recuerden ese nombre. La Celeste gana 2 a 0. Uruguay jugó mejor, Mazali atajó un penal, y la Celeste seguía invicta por Europa. 

Luego de ese encuentro, la delegación aprovechó a ir a la casa donde nació Bruno Mauricio de Zabala, fundador de Montevideo, y realizarle un homenaje. El 25 nuestros jugadores viajan hacia San Sebastián, donde había sido programado un partido para el 27 de abril, contra la Real Sociedad. Los celestes ganaron bien, 2 a 0.

El 2 y 4 de mayo nos enfrentamos al Deportivo La Coruña. Según dice el informe oficial de la Delegación escrito a la vuelta de los juegos, el viaje a La Coruña fue largo y en uno de los trenes más incómodos que se hayan visto. Pero se iba a tierras Gallegas, de donde vinieron varios de los inmigrantes que poblaron nuestro país. Por eso el diario español La Orzán decía sobre nuestros delegados: “Anoche honraron nuestra casa los señores don Casto Martínez Laguarda…y don Asdrúbal C. Casas, delegados de la selección de “foot-ball” de la República del Uruguay, que como saben los lectores, viene a Europa con el principal objetivo de formar parte en la Olimpiada de Paris…Los señores Martínez Laguarda y Casas son ambos hijos de gallegos. Esta cualidad, unida a su distinción y cultura, les hace ser huéspedes excepcionalmente queridos para la Coruña”.

La hospitalidad del pueblo a sus visitantes duró solo hasta que la pelota comenzó a rodar. Los partidos en tierra gallega fuero muy duros y violentos. En el primero la Celeste no encontró el fútbol atildado de anteriores contiendas. Terminamos el primer tiempo perdiendo 2 a 1, pero en el segundo tiempo se mejora y se termina dando vuelta el resultado: los celestes ganan 3 a 2. El 4 de mayo se juega la revancha. Uruguay volvió a no jugar bien, pero fue superior al Deportivo sin dudar. Otra vez fue un partido reñido y violento. El primer tiempo termina 2 a 1 y así será el resultado final.

La violencia del equipo gallego se contagió en el público, que se mostró muy hostil a nuestro equipo. Dice el informe oficial de la delegación escrito por Martínez Laguarda: “Al final del partido el apasionamiento culminó en una agresión tan injustificada como violenta… Andrade cayó victima de un formidable golpe de palo que recibiera por la espalda; Etchegoyen, que también rodara por tierra y en ella fuera golpeado cobardemente, tuvo que ser sacado en hombros, imposibilitado para hacer uso de sus piernas…”.

Se jugarían dos partidos en la capital española, el primero contra el Atlético de esa ciudad el 11 de mayo. En las tribunas, viendo a los uruguayos, estaban el rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera. El juez sería nada menos que un joven Santiago Bernabéu, en esa época jugador y con el tiempo histórico presidente del Real Madrid.

Los locales se reforzaron con jugadores de otros equipos como el golero del Real Madrid Martínez, y el destacado Rene Petit, estrella del Real Unión de Irún, campeón de España. Tan buen equipo era, y más con los refuerzos, que vale la pena esta anécdota. Un dirigente del club capitalino se acerca el día anterior al partido a nuestro dirigente, Asdrúbal Casas. Le explica que, como iban a ganarles a los uruguayos sin problema y eso haría que a nadie le importara una revancha, le ofrece poner un equipo con poca fuerza, cosa que los nuestros perdieran por poco. Nuestro dirigente, mientras escucha y arma un cigarrito de tabaco, se las aguanta, y se hace el humilde. Agradece mucho al dirigente del Atlético, y le dice que no se preocupe, que juegue con todo lo que tenga, que los nuestros son muy tímidos y rústicos.

Los rústicos ese día la rompen. El “Mago” Scarone y “Perucho” Petrone le harán dos goles cada uno al Atlético Madrid. Petrone le hizo dos regalos al Atlético, pero los regalos debieron ser para él, porque ese día el gran goleador cumplía apenas 19 años. La selección ganó 4 a 2. Dicen que el dirigente madrileño se lo cruzó a Asdrúbal, y le dijo… “Menos mal que eran rústicos”.

Rumbo a París

El 15 de mayo, para cerrar la gira, se le gana 3 a 1 al Racing club de Madrid, nuevamente con Rene Petit reforzando al equipo, pero además y como gran presencia estelar, el fenomenal golero del Barcelona Ricardo Zamora, el “Divino”, para muchos el mejor golero de la historia. No se permitía que integrantes del seleccionado español que iría a los Juegos Olímpicos jugaran. Pero el público, al ver que Ricardo Zamora está entre los espectadores, pide en forma escandalosa que lo dejen jugar. El juez lo permite y el “Divino” se calza los guantes y va al arco. El Racing será una especie de selección gracias a sus refuerzos. Pero no alcanzó. Zamora fue figura, pero igual la Celeste ganó bien, 3 a 1. De no haber estado el “Divino”, Uruguay hubiera goleado.

Fue uno de los mejores partidos del equipo…España había visto definitivamente una ráfaga olímpica. Se van invictos: ganaron los 10 partidos. Por eso el diario Mundo Deportivo decía: “Mucho se ha discutido a raíz de los partidos efectuados en la Península, sobre la calidad del once uruguayo, pero el caso es que tras su fructífera excursión por tierras hispanas traspasarán  la frontera francesa con diez victorias en su bagaje, consecuencia de diez partidos jugados que aparte de los ánimos que los éxitos obtenidos deben haberles infundido, representa para ellos un excelente entrenamiento que sin duda habrá de serles de gran utilidad en el torneo Olímpico próximo a comenzar”. Esa misma noche del 15 de mayo se parte rumbo a París…a por la gloria.

Los Celestes dejaron una gran impresión, pero si bien la prensa lo consideraba un rival importante, los favoritos seguían siendo los europeos. Recordemos que en los Juegos Olímpicos de 1920, en Amberes, Bélgica, la selección local, fue la ganadora, y España obtuvo la medalla de Plata. El bronce fue para Holanda.  Los españoles tenían una gran selección, donde se destacaban figuras como el golero Ricardo Zamora, el “Divino”, el gran jugador Josep Samitier, y un potente delantero, Rafael Moreno Aranzadi, a quién le decían “Pichichi”. En su homenaje se da el premio “Pichichi” a los goleadores de los torneos hoy en día. Pero entre tanta estrella brilla otro nombre, el que les dije recordaran: Pedro Vallana.

La increíble historia de Periko

Pedro Vallana Jeanguenat, a quién le decían “Periko”, nació en 1897 en el País Vasco. Jugó al fútbol de defensa y toda su carrera la hizo en el Arenas Club de Guecho, obteniendo con su club la Copa de España de 1919. También fue figura de la selección de España. Llegó a jugar 12 internacionales con La Roja, y ganó la medalla de Plata en los juegos de Amberes 1920.

En la gira Celeste preparándose para los Juegos Olímpicos Vallana juega en la revancha con el Athletic de Bilbao reforzando al equipo vasco. Vallana era un caso curioso, porque además de jugar, comentaba los partidos para el diario Excelsior, donde, en una columna titulada “Desde la Salsa”, daba su versión de lo que había visto. Y sobre nuestro equipo, dijo que no le daba demasiada chance en los Juegos. Reconocía que jugábamos de buena manera, pero no sería suficiente. Los Juegos quedarían en Europa, y probablemente su país, España, sería la ganadora.

Pedro Vallana en sus diferentes etapas.

España, que partía como una de las favoritas para ganar la medalla de oro, se tuvo que enfrentar en una ronda preliminar a la Selección de Italia, su eterno rival. Con un jugador menos, por expulsión, España se defendía ante los italianos como podía, hasta que Vallana, a 12 minutos del final, tuvo la desgracia de hacerse un gol en contra, nada menos que a Ricardo Zamora. El gol supuso la eliminación de España. Fue el primer gol en contra que se hacia la selección española en su historia. Así lo relataba a los diarios Zamora: “Conti avanzó por su ala para mandar un centro raso que hubiera salido fuera. Pero Vallana, que venía corriendo hacia mí, tropezó con la pelota sin poder evitar que esta saliera disparada hacia el ángulo superior izquierdo de mi marco, lo que significó la victoria italiana”.

Pedro Vallana nunca pudo olvidar aquel autogol. Entre otras cosas porque su condición de fervoroso nacionalista vasco, más el hecho de que su padre fuera italiano, provocó la injusta leyenda de que aquel gol en propia meta podía haber sido intencionado. Y fue muy injusto, porque Vallana había sido el mejor jugador del partido contra Italia… cosas del fútbol. Lo que fue tragedia para Vallana fue algo jocoso para los nuestros. Esos que no podrían salir campeones, le recordarán en el futuro que no solo los uruguayos sí ganaron, sino que los españoles quedaron afuera enseguida…y por culpa de él.

Vallana se convierte luego en el único jugador español que compitió en 3 juegos olímpicos en la historia, ya que participó también en Ámsterdam 1928, siendo España nuevamente eliminada por Italia.

Guerra, Exilio y Uruguay

En 1929 Vallana se retira y comienza su carrera como árbitro de fútbol, que se prolonga justo hasta 1936. Ese año estalla la Guerra Civil Española, y se cortan todas las competencias deportivas, de julio de 1936 a marzo de 1939, lo que duró el conflicto bélico.

A comienzos de 1937 Vallana se convierte en el técnico de la Selección del País Vasco, la Selección de Euzkadi, combinado nacional creado por el Gobierno Vasco, que era republicano, para recaudar fondos en Europa para los refugiados vascos y hacer propaganda a favor del Gobierno Vasco y de la República Española. El equipo de Vallana realiza una gran gira por el continente, pero al caer Bilbao en manos franquistas la Selección de Euzkadi se marchó a América para proseguir la gira.

La victoria franquista hizo que la vida de Vallana en España corriera peligro, dada su ideología contraria a la de Franco. Por eso en 1938, estando en Argentina Vallana se decide a dejar la dirección del combinado y no volver a su patria. Se exilia y elige hacerlo en Montevideo, donde se le unieron después su mujer Manuela Urquiza y sus tres hijas Esther, María Isabel y Margot. Vallana elige Montevideo porque conocía ya nuestro país. En 1922 había venido en una gira anterior de la selección del País Vasco, pero esa vez como jugador.

En Montevideo Vallana se dedicó a trabajar como cronista deportivo y también llegó a ser árbitro en nuestro fútbol. Tuvo el honor de ser juez dos veces del clásico en el Estadio Centenario. Una vez por el Campeonato Uruguayo de 1939 y otra por el Campeonato de Honor de 1941. En ambos casos ganó Nacional 1 a 0. Murió en nuestra capital, el 4 de julio de 1980. ​Nunca volvió a su país, sobre todo porque Franco tardó demasiado en irse. Se quedó en un país que siempre fue generoso con el extranjero que busca un lugar para escapar de la miseria o la guerra. Y un lugar, que ya era a su llegada triple campeón mundial, aunque Vallana no le daba mucha chance.

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