Hace poco se realizó en nuestro país, en el Estadio Centenario, una actividad que giraba en torno a “México en los mundiales de fútbol”. Se hizo un recuento de las participaciones de la selección mexicana en los mundiales, y la importancia de las Copas de 1970 y 1986, donde México fue sede exclusiva. Los aztecas son el único país que fue sede tres veces, sumando su sede compartida en el mundial que acaba de terminar. Y su legendario estadio Azteca vio consagrarse a los más grandes: Pelé en 1970, Maradona en 1986. Pero hay un dato que pocos recuerdan. Que no siempre se rescata. Un mundial mexicano olvidado, que lucha por ganar la visibilidad que merece. Y que vale la pena recordar ahora, cuando un nuevo mundial en México ha terminado.
Por Gustavo Castiñeira

En aquel año 1970 brillaron los grandes astros que hicieron del mundial de México el mejor de la historia para muchos: Tostao, Gerson, Rivelinho, Ancheta, Cubilla, Mazurkiewicz, Faccheti, Rivera, Mazzola, Charlton, Muller, Van Himst, Teófilo Cubillas, Beckenbauer… y O Rei Pelé. Pero pocos recuerdan que en ese mismo año, en Italia, otras estrellas brillaron en un mundial, incluso otra “Pelé”. Los apellidos Sevcikova, Aguilar, Seghetti, Hansen, Schiavo también dieron que hablar en canchas mundialistas.
La Federación Internacional Europea de Fútbol Femenino se crea en febrero de 1970 con sede en Italia. Enseguida organizó en tierra italiana un torneo entre siete países, seis europeos y México. Se lo conoce como el “Primer mundial de fútbol femenino”, no oficial ni reconocido por FIFA. Europa tenía el fútbol femenino bastante desarrollado ya. Como en todo, las inglesas eran las precursoras, y para comienzo del siglo XX ya había más de un centenar de clubes en las islas británicas. Pero el fútbol femenino entró en un impasse cuando altas eminencias médicas, todos hombres claro está, anunciaban los peligros que traía el fútbol para las mujeres.
Por suerte, ya a fines de los años 50 el fútbol femenino recobra fuerza. Para aquel primer mundial las mejores eran las dinamarquesas y las italianas, que venían de jugar la final de la Eurocopa el año anterior. En Dinamarca el fútbol femenino estaba organizado desde años atrás, y contaban con un gran equipo, el Fémina BK, que era el equipo de una editorial, Aller, que hacía una revista con ese nombre. Ese equipo representará al país en la Eurocopa del 69 y en el primer mundial. En la Eurocopa, jugada también en Italia, las locales le ganan la final a las danesas. En el primer mundial se volverían a encontrar.
Se dieron grandes goleadas en las primeras jornadas: Inglaterra 5 a 1 a Alemania, Dinamarca 6 a 1 a Alemania, y la sorprendente México 9 a 0 a Austria. Ese día Alicia Vargas hizo 4 goles. Alicia Vargas, conocida como “La Pelé”, será figura y goleadora del mundial.
En semis ganan Dinamarca e Italia respectivamente a Inglaterra y México, y la final será la revancha de la Eurocopa. Y la venganza de las danesas, que ganan 2 a 0 frente a las locales. Así que ese año (1970) Italia tiene el triste récord de perder dos finales mundialistas. Como las danesas tenían un solo juego de camisetas, y se las robaron, salen campeonas vistiendo la camiseta a rayas rojas y negras del Milán de Italia, compradas en el lugar.
El segundo gol danés, es un gran tiro de lejos y a poco del final, fue de la estrella del equipo, Marie Sevcikova, que no era nacida en Dinamarca. Había nacido en Checoslovaquia pero se escapó a Dinamarca en una gira que el Fémina realizó por aquel país junto a su compatriota Jana Mandikova. Ambas deciden pedir refugio cuando la invasión del Pacto de Varsovia, y se nacionalizan danesas, juegan en el Fémina, y terminan en la selección. Checoslovaquia también iba a participar de este primer mundial, iban a ser ocho los países, pero se retiró a último momento cuando se le negaron los visados. Problemas diplomáticos en años muy politizados.
México 71
La primera Copa fue un éxito. Tanto, que quisieron hacer otra ya al año siguiente, y como México había hecho gran papel terminando tercera y tenía la infraestructura ya pronta del mundial masculino se le otorgó ser sede. El torneo se jugó en el verano de 1971, en el mítico estadio Azteca y en el Jalisco de Guadalajara. Y en esa edición, además de México y las europeas Dinamarca, Italia, Francia e Inglaterra, se van a sumar otras muchachas latinas.
Brasil sería un gran gancho participando del evento, y lo haría más “mundial”, pero había un problema: en Brasil el fútbol femenino estaba prohibido. Había que buscar otra alternativa. México realizó una gira previa al torneo, y llega de visita a la Argentina. Allí enfrentaron a una selección local, rejuntada de apuro. Las argentinas, sin demasiada chance, ganaron y dejaron con la sangre en el ojo a las mexicanas. Por eso se las invita a las jóvenes rioplatenses a participar del torneo, y además les va a tocar en el mismo grupo, y casualmente, jugar el partido inaugural contra las locales. La revancha estaba armada.
El mundial femenino era amateur, 20 años antes del primero oficial que organizó la FIFA en 1991. Las jugadoras no cobraban por participar, aunque en los partidos, casi siempre llenos, los organizadores cobraban entradas. Para que se tenga una idea del éxito de público, a la final fueron 110 mil personas. Y además los partidos fueron televisados a color. La empresa Martini & Rossi, entre otras, se encargó de costear todos los gastos de las delegaciones. La mascota era la “Xóchitl”, una niña vestida con la camiseta mexicana, que sostenía una pelota. Idea similar a “Juanito”, la mascota del mundial masculino. México compartía grupo con Inglaterra y Argentina, mientras en el otro estaban las potencias europeas, Dinamarca e Italia, junto con Francia. Los partidos eran de 35 minutos, con 20 de descanso. En la previa la favorita era Dinamarca, que esta vez no venía representada por el equipo Fémina, sino por una verdadera selección.

La inauguración entre México y Argentina fue en un estadio Azteca lleno a tope. En las locales brillaba todavía Alicia Vargas, pero no jugó ese encuentro. La prensa argentina no daba mucha información sobre sus jugadoras. El diario Clarín contaba en aquella época con la destacada pluma del uruguayo Diego Lucero. Tituló un artículo sobre el partido inaugural “El fútbol no es para Chuchis”, y relataba como las argentinas perdieron “…por 3 a 1 frente a las de Cantinflas. Sonaron por 3 a 1 contra las tequileras”. Luis Sciutto no le veía futuro al fútbol femenino, en un artículo que leído hoy escandalizaría a todes.

El 21 de agosto, en el Azteca de nuevo, se juega el segundo partido del grupo: Argentina contra Inglaterra, cuarta en el mundial femenino anterior. La estrella inglesa, comparada por su juego nada menos que con George Best, era una niña de 13 años, Leah Caleb. Las inglesas tenían técnico, masajista, médico…todo. Argentina tenía como figuras a su subcapitana, Gloria García, y a una goleadora nata y gambeteadora, Elba Selva. El equipo argentino viajó sin camisetas, sin calzado, sin médico, sin DT, sin apoyo…sin nada. Solo un equipo deportivo que les regaló un sindicato y se les rompió enseguida. Durante el torneo hicieron algo de plata vendiendo fotos autografiadas y la golera, que era menor de edad y necesitó que los padres firmaran un permiso para poder viajar, se dedicó a cantar tangos y boleros en un restaurante cerca del hotel.
La verdadera venganza del 66
“Es solo un partido de fútbol” es la frase que más se repite cuando se enfrentan Argentina con Inglaterra. Y es verdad. Es solo eso, es nada más que un partido, pero para estos pueblos, para los argentinos y los ingleses, es nada menos que El partido. Porque muchos viven el encuentro como un momento para vengar derrotas. Los ingleses la afrenta del mundial del 86, que consideran un robo. Para Argentina algo más duro, la Guerra de Malvinas, que consideran un robo. Porque así lo viven muchos argentinos: se juega por la memoria de valiosas vidas perdidas en un conflicto bélico que nada tuvo que ver con el fútbol.
El historial entre ambas selecciones en mundiales es apasionante. Quizá todo comienza en el polémico 1966 que los uruguayos también sufrimos. Cuartos de final, juez inglés arbitra a Alemania contra Uruguay, juez alemán a Inglaterra contra Argentina. Resultado: penales no cobrados, expulsiones de capitanes, tribunas al grito de Animals!!!, polémicas varias…sudamericanos afuera. Hace poco nos dejó uno de aquellos protagonistas, el capitán argentino, Antonio Rattín, expulsado cuando aún no existían las tarjetas, por un juez que entre otras cosas dijo que le “había hablado mal”. Hoy vemos como es al revés, y el capitán argentino rezonga a un juez porque le habló mal. Cambia, todo cambia.
Cuatro años antes, en 1962, Inglaterra vence a la Argentina 3 a 1 en la fase de grupos en el mundial chileno, esa vez sin mucha polémica. El gol rioplatense del descuento, que no alcanzó para que Argentina no quedara afuera, fue de uno que también nos dejó hace poco, José Sanfilippo, el crack de recordado paso por Nacional. La siguiente vez mundialista que se cruzan ingleses y argentinos, es el 22 de junio de 1986, por cuartos de final nuevamente, del mundial de México. El Azteca fue testigo de tanta cosa junta, que uno no sabe si recordarlo como el de la “Mano de Dios”, el del “Barrilete Cósmico”, o el del “Mejor gol de la historia”. Cuando Maradona hace ambos goles, los argentinos no solo sienten vengado el robo del 66, sino y sobre todo, a los muchachos que dejaron la vida en Malvinas.
Lo más contemporáneo está más fresco: la expulsión de David Beckham, el golazo de Michael Owen, los dos penales atajados en la definición por Roa, y el pase argentino a cuartos del mundial de Francia 98; la máquina Argentina que tropieza con los ingleses en fase de grupo del mundial 2002, y pierde uno a cero, gol de Beckham de penal, con jugadores argentinos acusados de ir para atrás, y una selección de Marcelo Bielsa que no pasó la primera fase; la última de Messi, con un gol agónico, una épica remontada, y una bandera que recordó a todos que “Las Malvinas son Argentinas”, y el pasaje a la final del reciente mundial. “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”.
Pero volvamos al partido de aquel mundial femenino. Sin tanta presión para las Argentinas, porque no se estaba pendiente de ellas, porque no recordaban mucho lo pasado en el mundial inglés, y porque faltaba más de una década para lo de Malvinas. Jugaron distendidas. Eso les ayudó. Eso, y que las inglesas menospreciaron a sus rivales.
El Azteca no tan colmado como en el partido anterior, pero con bastante público. Las inglesas eran buenas, altas, fornidas, rápidas, pero muy jóvenes. Las argentinas “les dieron un baile” bárbaro cuando se dieron cuenta que con la pelota en los pies eran muy superiores. La estrella inglesa Caleb nada pudo hacer. Entrevistada décadas después por la BBC dijo: «Nuestro partido contra Argentina fue brutal y dos jugadoras inglesas terminaron teniendo que usar yesos».

Pero Argentina ganó por jugar mejor. Y así como Maradona fue el héroe en el 86, ese día la heroína fue también la número 10, también zurda, Elba Selva: hizo los cuatro goles de la victoria 4 a 1. El primero tras un increíble pase de chilena de Gloria García, que deja sola a Elba, que convierte. Las inglesas no se quedan y su número 10, Paula Rayner, hace un golazo de cabeza, con una gran “hopeada” en la jugada previa. Pero Elba logra el segundo, otro golazo tras gran jugada de Gloria. El tercero argentino fue de penal, otra vez Elba, de zurda, a la izquierda de la golera. Casi picándola. Golazo. El último fue un pase en diagonal que una defensa piensa la va a agarrar la golera, la golera que la va a restar la defensa, y mientras que ambas se deciden Elba la empuja y goleada argentina.
La memoria algunas veces hace trampa. De los goles que hizo, el que más recuerda Elba, según contó en varias entrevistas, es el primero, donde las dos figuras, Gloria y Elba, hicieron de las suyas: Elba toma la pelota, avanza, gambetea a dos inglesas, se la pasa a Gloria, que sigue la jugada, mientras Elba corre rumbo al arco. Gloria se la devuelve, Elba gambetea a la golera inglesa y la cruza al otro costado del arco….golazo!!!! ¿De que planeta vino Elba, para dejar por el camino a tanta inglesa? Sin embargo en imágenes que se recuperaron recientemente y que pueden verse en el documental COPA 71, donde se ven los goles de Elba, ninguno tiene esa característica. Pero que importa!!!
México también le hará cuatro a Inglaterra, dos de ellos con el sello de Aguilar, “La Pelé”, figura del partido. Ambos países latinos pasan a semis.

En el otro grupo, que se jugaba en Guadalajara, Dinamarca debuta goleando 3 a 0 a Francia, y luego Italia también le gana a las “galas” por 1 a 0, gol de la capitana Elena Schiavo, “la bambina d’oro”, casi de la mitad de la cancha. Schiavo era considerada la mejor jugadora del mundo por gran parte de prensa y público. El gran choque entre Dinamarca e Italia termina con 1 a 1 y Dinamarca gana el grupo por diferencia de goles. Ambas pasan a semis. Inglaterra y Francia, los dos eliminados, juegan por el quinto y sexto puesto, ganando las francesas. Aquí el dato histórico es que la juez fue una mujer, Grecia del Ángel, mexicana, la única arbitra en todo el torneo. Grecia fue la primera mujer árbitro en el futbol mexicano al pitar un juego de tercera división en 1969.
En la primera semifinal Dinamarca no tendrá piedad de Argentina y la golea 5 a 0. En la otra semifinal México se hace fuerte y le gana a Italia 2 a 1, con dos goles de penal de Patricia Hernández. Cerca del final Italia empata pero le anulan el gol. Y al final Elena Schiavo hace un golazo de tiro libre…y lo anulan por que era tiro indirecto. Elena, jugadora de mucha personalidad, comenzó una trifulca típica de partido mundialista, sea del género que sea.

Las argentinas pierden el tercer puesto con Italia por goleada. Pero ya habían hecho historia y de la grande.
Dinamarca sufre la noche anterior al partido final los cánticos de mexicanos y mexicanas que llegaron al hotel para no dejarlas descansar, maniobra típica previa a un partido trascendente, sea del género que sea. Por su lado las mexicanas tienen sus propios problemas. En su mayoría eran estudiantes o trabajadoras. No tenían ingresos o habían dejado sus trabajos muchas de ellas para poder jugar. Y no cobraban nada. Pero veían que los estadios se llenaron, que había grandes recaudaciones, y que aparecían en la prensa, la televisión y muchas publicidades. Así que previo a la final, y siempre según la prensa, las muchachas exigieron dos millones de pesos para todo el equipo, amenazando con no jugar. Y dejaron de entrenar. El comité organizador se negó a pagar. Las chicas pusieron su amor por el fútbol y su gente por encima de todo, e igualmente entraron a la cancha a enfrentar a las danesas. Pero habían perdido el foco, y dejado de entrenar varios días. Demasiada ventaja.
Al final es un partidazo de las europeas, con Susanne «Susy» Augustesen como estrella. La joven de 15 años, que también necesitó el permiso firmado de sus padres para poder viajar, logró los tres goles del equipo danés, que retiene el título ganando 3 a 0. En todos los goles hay gran responsabilidad de Elvira Aracén, la buena golera mexicana. Porque el de arquera es el puesto más ingrato del fútbol, sea del género que sea.
Helena Hansen, la capitana, levanta la Copa, que tenía la figura de Nike, la diosa de la victoria, sobre una pelota. Lo hace por segunda vez. Es la única bi campeona del Mundo. A pesar de la gloria, a pesar del éxito, a pesar de ser Pioneras y heroinas al volver a sus países, la explosión que se esperaba del fútbol femenino no fue tal. Las estrellas femeninas tuvieron su tiempo de fama, pero fue demasiado efímero. Van a pasar décadas para que la FIFA vea el negocio que era, y comience a sacarle provecho, hasta el día de hoy. Eso sí, con todo el crecimiento, con los mundiales FIFA, los Juegos Olímpicos, las grandes ligas…aquella final de 1971 y aquellas 110 mil personas siguen siendo la multitud más grande reunida para ver un partido femenino de fútbol. Por eso fueron Pioneras.

Historias del Río de la Plata
Se puede decir que Gloria y Elba fueron las estrellas de aquel partido histórico donde Argentina le gana por primera vez en un “mundial” a Inglaterra. Gloria había jugado de nueve en el debut y Elba más atrasada. Decidieron cambiar la táctica, y Gloria arrancó más de atrás. Y Elba de nueve. Cambiaron posiciones. Y si habrá salido bien, que Elba hizo cuatro goles, y Gloria las asistencias.
Las historias de ambas son muy interesantes. Para poder competir en el torneo y llegar a conquistar esos cuatro goles, tuvo Elba que abandonar su trabajo y dejar a su hijo de dos años con el padre, quién la alentó a que no se perdiera la oportunidad. Terminó el torneo como segunda goleadora. No volvió a jugar al fútbol luego del mundial. Pero dejó su huella: en diciembre de 2020 se promulgó la ley nacional que marca que el 21 de agosto es el “Día de la Futbolista Argentina”, en homenaje a ella y sus cuatro goles a las inglesas, cuando en fútbol, antes del Diego, la Argentina ya había sido “vengada”.
A Gloria García, la que llevaba el brazalete luego de la lesión de la capitana original, le decían “Betty”. De pequeña jugaba con su hermano menor hasta que se entera que mujeres también juegan en algunos clubes y se va al club All Boys con 19 años. De ahí pasará por el Club Atlético Piraña, hasta que se va al extranjero a jugar un partido y cuando la ven le dicen que se quede: será la 9 del Club Nacional de Fútbol uruguayo.
Gloria jugó dos años en nuestro país en el club más longevo que tiene fútbol femenino. No le pagaban, pero le consiguieron trabajo en una clínica para subsistir. Eran años incipientes de nuestro fútbol femenino y se jugaban muchos partidos en localidades del interior. “Betty” conoció casi todo el Uruguay gracias al fútbol.
En nuestro país es justo en 1970 cuando comienza con fuerza la idea de organizar el fútbol femenino. Es el año de creación de la Asociación Amateur del Fútbol Femenino. En 1971 Nacional ganará el primer torneo y luego los cuatro sucesivos. Y es en ese 71 que se da el histórico y curioso caso de Claudina Vidal, la joven delantera que jugaba con hombres en la IASA de Paysandú, y levantó mucha polvareda en aquel tiempo.
Luego del mundial “Betty” seguirá el vicio de la pelota, llegará a fundar y jugar en la rama femenina de Racing de Avellaneda, y ya veterana será la directora técnica del “Norita Fútbol Club”, equipo que homenajea a Nora Cortiñas, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, quién firmó como presidenta honoraria el acta fundacional del equipo. “Betty” fue el año pasado, a sus jóvenes 85 años, distinguida por la Legislatura como figura destacada del ámbito del deporte. Porque los reconocimientos, tardan, algunas veces hasta medio siglo, pero muchas veces llegan justo a tiempo.





