DESAFÍO GUADALAJARA

Una ciudad, tres mundiales y varios equipos en común envuelven más de 55 años de una parte de la historia de la Copa del Mundo. Desde México ’70 hasta el Mundial de 2026, más de cincuenta años después,  se sigue comprobando que en el fútbol hay mañas que no se pierden.

Por Pablo Aguirre (@bloovier)

Viernes 5 de diciembre, Washington DC; bajo un manto de nieve en el Centro Kennedy para las Artes Escénicas se llevó a cabo una representación clara de lo que vemos hoy en el mundo: diversión, especulación, y muchas cosas que se entienden solamente a través de una supuesta explicación oficial. Desde la designación de Qatar como país anfitrión en el 2022 en lugar de los EEUU (lo que significó un golpe grande para los norteamericanos), el país angloamericano no paró de someter a la FIFA a sus reglas: encarcelar a los directivos en 2016, lograr la designación para este mundial, la organización de dos Copas América (entre ellas la de los cien años de la CONMEBOL), y la frutilla del postre: la entrega del premio denominado “FIFA de la Paz” al actual presidente Donald Trump por parte de Gianni Infantino, quien llevó a cabo en octubre una campaña para que le otorguen el Nóbel de la Paz. ¿no era que la FIFA no se involucraba con temas políticos?

Posteriormente a las palabras del mandatario vino el magno evento del que estaba pendiente el mundo de la pelotita: el sorteo de la próxima Copa del Mundo. Si bien se marcaron pautas previas, fue bastante extraño ver cómo se iban colocando los países, que no sabían exactamente en qué ciudad iban a jugar; eso quedaría definido al día siguiente, “por cuestiones de logística”. Finalmente, e implorando para que el grupo no fuese más bravo, a Uruguay le tocó el grupo H, junto a España, Arabia Saudita y la debutante selección de Cabo Verde. Al día siguiente FIFA confirmó el calendario, donde los celestes jugarán sus dos primeros partidos en Miami, EEUU, y el restante en la ciudad mexicana de Guadalajara.

RIO DE PIEDRAS

Wādī al-Ḥajarah» (واد الحجرة), es el origen del nombre Guadalajara, que significa “rio de piedras”, “rio entre las piedras”, o “valle de las fortalezas”, según indica el sitio web de la ciudad. Tendrá junto a otras ciudades de México, el récord de haber sido sede en tres mundiales de fútbol (1970, 1986 y el próximo en 2026). El viejo estadio Jalisco inaugurado en 1960, fue sede primero de los juegos Olímpicos de 1968, y fue en ese lugar donde México fue eliminado de la competencia futbolística por Bulgaria en semifinales, una buena prueba de fuego para formar parte de la organización de la novena Copa del Mundo en 1970. La ciudad vivía un momento dorado con su equipo, Deportivo Guadalajara (“Las Chivas”), al que denominaron “Campeonísimo”, ya que entre 1957 y 1970 obtuvo ocho títulos de Liga, dos Copas del México, seis veces Campeón de Campeones, entre muchos otros.

El primer partido del Mundial de 1970, fue el que enfrentó al vigente campeón del mundo de entonces, Inglaterra (1966) ante Rumania, al que vencieron por la mínima diferencia. Cuando los británicos pisaron el terreno de juego, el estadio los recibió con abucheos para ver un partido que tuvo escasa emoción. No fue el mismo escenario al día siguiente, el tres de junio, cuando Brasil goleó a la desaparecida República de Checoslovaquia por cuatro goles a uno, con el arbitraje de nuestro compatriota Ramón Barreto. Mientras tanto, Uruguay en la ciudad de Puebla había vencido a Israel (dos a cero, pero sufre la baja de su figura, Pedro Rocha), y en el segundo encuentro empata con Italia sin goles.

Mientras tanto en la ciudad tapatía, jugaron los ganadores del grupo tres entre sí en un más que prometedor partido desde todo punto de vista: Inglaterra ante Brasil. Más allá de la victoria de la “verdeamarela”, quedará en el recuerdo una de las grandes atajadas en la historia de los mundiales de fútbol: el gol que no fue; soberbio cabezazo de Pelé tras una larga corrida de Jairzinho, y el arquero inglés Gordon Banks que la saca prácticamente cuando el estadio gritaba el gol. Sin dudas que este Mundial dejó muchísimos recuerdos de buen fútbol y grandes momentos en varios partidos; algunos los recordaremos. Otro aspecto importante fue la inclusión de dos novedades en el reglamento: la aparición de las tarjetas amarilla y roja y la opción de hacer hasta dos cambios por equipo. El jugador ruso Evgeni Lovchev fue el primer amonestado en la historia, buscando eliminar -o atenuar- la violencia en el juego que se vio en la edición anterior,  y que Pelé sufrió de manera artera.

https://www.youtube.com/watch?v=9IXEc6BAHpY

DE ACÁ NO ME MUEVO.

Los grupos debían cerrarse en la última fecha. Brasil tenía ganado al público de Guadalajara, sintiéndose prácticamente como en casa. Ese mismo 10 de junio vencía a Rumania por tres a dos, y Uruguay jugaba ante Suecia… bajo protesta. El comisario del partido era el yugoslavo Andrejevich, quien asistiría al partido con el árbitro brasileño Ayrton de Moraes. Poco más de dos horas antes del encuentro, se presenta en el hotel otro comisario enviado por el presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous (en su último mundial) junto a una nota, donde cambiaban el árbitro “por los rumores que circulaban en Puebla”; como en el ’66, la mano de la máxima autoridad se hizo notar… no sería la única vez. Finalmente fue designado el norteamericano de origen alemán Henry Landauer, que solo arbitró este partido en un Mundial. Crónicas del momento, señalan un penal no cobrado sobre el delantero uruguayo, Julio Losada, y la violencia en el juego de los suecos, condicionaron el encuentro, mientras la nueva tarjeta amarilla no aparecía. Fue victoria de los europeos por la mínima, pero no le alcanzó para clasificar por diferencia de goles. A Uruguay la FIFA le abrió una investigación sobre estos “rumores”, que fue cerrada una semana después.

Todos festejan con Cubilla la anotación frente a la URSS.

El 14 de junio se jugarían los cuartos de final de manera completa: Uruguay ante la por entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en Ciudad de México, Italia ante el local en Toluca, Alemania ante Inglaterra en León y Brasil ante Perú en Guadalajara. Todavía se recuerda el gol de Víctor Espárrago, después de una genialidad de Luis Cubilla de no dar una pelota por perdida, a tan solo tres minutos del final del tiempo suplementario. Los soviéticos elevaron una protesta formal para que anulen el encuentro reclamando que el esférico estaba fuera del campo de juego cuando el delantero uruguayo lanzó el centro-pase que culminó en el gol. Alemania venció a Inglaterra en un increíble partido (3 a 2), Italia despachó a México (4-1), y Brasil en su recinto favorito hizo lo mismo ante Perú (4-2). En cuatro partidos, se marcaron diecisiete goles.

Con estos resultados, Brasil enfrentaba a su mayor temor después de veinte años, nuevamente la selección uruguaya se presentaba como un obstáculo difícil. El partido debía jugarse en la capital, en el mítico Estadio Azteca, pero… Sir Stanley Rous volvió a hacer de las suyas. Una propuesta suya, con apoyo “unánime” de la FIFA cambió la sede del partido a la ciudad de Guadalajara; si, Brasil no se movería de su nueva casa, mientras que Uruguay debía trastocar sus planes, cuando solo tenía dos días para resolver los traslados y locación, un verdadero papelón. No era poco lo que estaba en juego, ya que Uruguay, Brasil o Italia tendrían la chance de obtener el trofeo en propiedad por ser la tercera vez en ganarlo. Con estos detalles a resolver a contratiempo, Uruguay jugó de visitante en el Estadio Jalisco ante su nuevo hijo pródigo, uno que de manera muy inteligente supo ganarse el afecto también, visitando desde su llegada diferentes lugares de la ciudad y regalando banderines y objetos al público local.

La primera media hora del encuentro fue a favor del equipo uruguayo, mientras el rival no lograba conectar su juego; nervios, fantasmas del pasado y una actitud encomiable de los dirigidos por Juan Eduardo Hohberg. Antes de los veinte iniciales Luis Cubilla abre el tanteador, ante el estupor del estadio. Pasada la media hora las fuerzas comenzaron a flaquear y Brasil comenzó a emparejar el juego con tanta suerte que logra el empate cuando faltaba un minuto para el descanso. En el complemento la “canarinha” impone su estilo, y logra dar vuelta el marcador a falta de once minutos para el final donde pasó de todo: Cubilla se perdió el empate con una gran atajada del arquero rival, y Rivelino pone el 3 a 1 final. Brasil vencería en el Estadio Azteca a Italia por 4 a 1 y lograría el tricampeonato y la copa en propiedad. Uruguay vuelve a figurar entre los cuatro mejores del mundo.

MEXICO 1986

Dieciséis años después la tierra de los Aztecas vuelve a recibir la Copa del Mundo, con un nuevo trofeo, con veinticuatro equipos en vez de dieciséis, y tratando de superar un terrible terremoto sufrido en setiembre del año anterior. El sorteo efectuado a fines de 1985 distribuyó las sedes. Los cabezas de serie fueron seis: México (local), en la capital, Italia por ser el actual campeón del Mundo en Puebla, Francia en León (cuarto lugar en el Mundial), Alemania Federal en Querétaro (subcampeón), Polonia en Monterrey (tercer lugar), y Brasil (quinto lugar) -por pedido de los organizadores- en la ciudad de… Guadalajara, donde la alegría no es sólo brasileña.

A Brasil le sienta muy bien esta ciudad, y ellos lo saben. Por eso viajaron en calidad de turistas muchísimos brasileños para alentar y disfrutar. El partido debut era frente al subcampeón europeo: España. La renovada “furia española”, traía la cantera del Real Madrid denominada “La Quinta del Buitre”, por su estrella y goleador, Emilio Butragueño. Con un más que polémico arbitraje del australiano Chris Bambridge, Brasil pudo sortear la circunstancia con un gol de Sócrates, y a merced de un gol anulado a los ibéricos. Sin el “jogo bonito” de otrora, Brasil fue el primer clasificado a la segunda ronda al vencer también por la mínima a la selección de Argelia. El tercer partido fue un claro tres a cero a Irlanda del Norte, para ganar el grupo sin puntos perdidos ni goles en contra. ¡Qué bien le sienta Guadalajara a Brasil! Siempre jugando en el estadio Jalisco, mientras los demás equipos lo hacían en el limítrofe Estadio de Tres de Marzo, en Zapopan.

Mientras Uruguay sufría el Mundial con un empate ante la por entonces Alemania Federal, proseguida de la mayor goleada en la historia de la celeste en este tipo de torneo (1-6 ante Dinamarca), apenas clasificaba como mejor tercero al empatar sin goles con Escocia. En octavos concluyó con la derrota ante Argentina. Brasil en su nuevo feudo lo tuvo más sencillo al enfrentar a otro “mejor tercero”: Polonia. La victoria clara y contundente (4 a 0), elevaba las chances de la “canarinha”, sin saber que el próximo rival sería la Francia de Michel Platini. La ventaja de los dirigidos por Telé Santana en las famosas casas de apuestas era de 5 a 2, aunque la máxima estrella brasileña, Pelé, era pesimista para los intereses de su selección.

Poco le importó a Brasil la previa; apenas pasado el cuarto de hora inicial, y ante un calor abrazador en el mediodía tapatío, Gareca culminó notablemente un gran ataque iniciado sobre la derecha de su flanco para abrir el score. Brasil era más. Pero los prácticos galos campeones de Europa -en una jugada llena de desvíos- logra que con el arco libre Platini logre igualar. Brasil tuvo su oportunidad de oro en los noventa minutos con un penal que el legendario arquero Joel Bats le contuvo a Zico. El alargue no logra torcer el resultado y vamos a la tanda de penales, donde nuevamente Joel Bats se convierte en figura al tapar el tiro de Sócrates, y los palos ayudan a los franceses a vencer. Por más que Brasil haya jugado la Copa Confederaciones en 1999, la ciudad de Guadalajara pasaría a ser un grato recuerdo.

Joel Bats le contiene el penal a Sócrates (Mundial de México 1986)
Imagen de FIFA.

Joel Bats le contiene el penal a Sócrates en la definición por penales. Francia derrota a Brasil (imagen de FIFA.com)

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

El Mundial de 2026 organizado por México, EEUU y Canadá brinda, como figura al comienzo de esta nota, una tercera oportunidad para Guadalajara. Esta vez el viejo Estadio Jalisco no será protagonista de una nueva historia. Su lugar lo ocupará el moderno estadio Akron, ubicado en la zona metropolitana. Este recinto inaugurado en el 2010 y con capacidad para casi cincuenta mil espectadores, tuvo el honor de brindar una medalla de bronce a Uruguay en los Juegos Panamericanos de 2011, y un Mundial Sub17 ese mismo año, donde por ejemplo Uruguay venció a Brasil por tres a cero y lograría el subcampeonato y Jonathan Cubero ganara el “Guante de Oro” como mejor arquero.

Brasil en este próximo Mundial debe jugar en la primera fase en las ciudades de Nueva York, Filadelfia y Miami por el grupo C. Mientras tanto en Guadalajara jugarán -entre otros- Uruguay y España el próximo 26 de junio, para cerrar el Grupo H, ojalá que con una gran actuación que mejore los recuerdos celestes en la ciudad de Guadalajara.

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